Novedades

¿Por qué necesitamos billetes de mayor denominación?

Billetes-100-pesos.jpg

Los nuevos papeles de $ 200 y $ 500 comenzarán a circular a mediados de este año y los próceres dejarán de ser los protagonistas. En el mismo anuncio, el Banco Central informó que en 2017 se incorporarán los de $ 1.000.

«Con la elección de la fauna y de las regiones argentinas, el BCRA procura también un punto de encuentro en el que todos los argentinos puedan sentirse representados en la moneda nacional», se lee en el comunicado oficial. Más allá de la cuestión del diseño gráfico, la pérdida de valor del billete de mayor denominación, es lo que llevó al gobierno a incluir estas nuevas denominaciones.

«Es imposible manejarse ya con billetes sólo de $ 100. Está trabajando el equipo de Hacienda para tener otros de mayor denominación en la calle», decía el propio Macri en una conferencia de prensa llevada a cabo a seis días del inicio de su gestión. También el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, lo decía a viva voz: «Soy partidario de un billete de 500 pesos».

Años atrás, también se presentaron diferentes proyectos para emitir nuevos papeles. Sin embargo, de dar luz verde a la impresión de esos billetes, la gestión anterior hubiera tenido que reconocer un alto índice de inflación, realidad que se negó hasta último momento. Sin embargo, las idas al supermercado, la plata que uno lleva en el bolsillo, cartera o billetera para andar en la calle, los viajes en taxi e infinidad de otros ejemplos, indican que el billete ilustrado con la cara de Julio A. Roca (y luego también con la cara de Evita), se fue quedando cada vez «más chico» en cuanto a su capacidad adquisitiva.

Ya en septiembre de 2014, el diario El Cronista publicó un artículo en el que, mediante un simple cálculo aritmético, aseguraba que -si la tecnología lo permitiera- se podría llegar a la Luna apilando los 2.430 millones de billetes de $ 100 que se emitieron desde 2003 hasta ese entonces.

Estas cifras, extraídas de informes oficiales del BCRA, indican la cantidad de billetes de $ 100 que había en circulación en las fechas consignadas:

Hasta el 15 de agosto de 2003: 4.429 millones de unidades
Hasta el 30 de diciembre de 2014: 3.309 millones de unidades
Hasta el 31 de diciembre de 2015: 4.429 millones de unidades

«Ya lo venimos planteando desde hace tiempo. Es un problema físico, mecánico. En los cajeros no entra más que una determinada cantidad de billetes», afirmaba Curutchet, nuevo presidente del Banco Provincia, en mayo de 2015. Para los bancos, no contar con papeles de mayor denominación significaba no sólo grandes dificultades para reponer dinero en los cajeros sino mayores gastos de logística, ya que los transportes de caudales cobran por unidad transportada.

Más allá del problema técnico que las entidades sortearon, en muchos casos, trasladando estos costos más altos a sus clientes, el retiro de efectivo promedio también creció. En 2008 era de $ 80. En julio de 2015, esta cifra trepó por encima de los $ 1.500. El cambio chico, hace tiempo que desapareció de los cajeros automáticos.

Volviendo al anuncio de la semana pasada, desde la autoridad monetaria afirmaron que «la incorporación de papel moneda de mayor denominación es una necesidad práctica para el mejor funcionamiento de los cajeros automáticos y para la reducción de costos de traslado de efectivo».  Así mismo, el gasto que implica el financiamiento del tesoro por parte del BCRA, también se vuelve más fácil de afrontar.

Economix¿Por qué necesitamos billetes de mayor denominación?
Compartí esta nota

Join the conversation