Novedades

Nueva Ley de Defensa de la Competencia

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Por Ignacio César Mora, Ab. por la Universidad Blas Pascal

La nueva Ley de Defensa de la Competencia 27.442 trae una serie de novedades sustanciales al régimen antitrust argentino, con miras a una mayor profesionalización y a un acercamiento a las jurisdicciones más relevantes y con más experiencia en esta materia.

Si bien se incorporan cambios importantes en lo relativo al análisis de fusiones y adquisiciones, el punto destacado de la nueva legislación es la adopción del programa de “clemencia” que, aunque existe en muchas partes del mundo, para Argentina es toda una novedad. Esta herramienta permite que cualquier agente económico que haya incurrido o se encuentre incurriendo en las conductas absolutamente restrictivas de la competencia tipificadas por el Artículo 2 (es decir, acuerdos horizontales entre competidores con la finalidad de (i) fijar el precio de bienes o servicios, (ii) repartirse mercados o clientes, (iii) establecer obligaciones para limitar la prestación de bienes o servicios, o (iv) para coordinar posturas en licitaciones o subastas) pueda presentarse ante la Autoridad de Aplicación, denunciar la existencia de la conducta y solicitar que le sea otorgado el beneficio de exención total o reducción de las multas previstas por la propia ley, para lo cual deberá acompañar evidencia suficiente que permita tener por probada la conducta anticompetitiva. A continuación dos posibles casos de aplicación práctica.

En el marco del caso de los cuadernos, en donde abiertamente se ha confesado la existencia de “colusión” en licitaciones públicas, la “clemencia” parece ser una herramienta útil a ser tenida en cuenta por aquellos que han participado en estos casos de corrupción. Si bien el caso no puede minimizarse únicamente a una contingencia antitrust, ya que también hay implicancias de tipo penal, administrativo, laboral, fiscal e incluso de compliance, lo más conservador parecería ser abordar la defensa de una manera integral, con una estrategia coordinada con profesionales de las distintas áreas afectadas.

Otro ámbito en donde podría resultar de utilidad es el de las cámaras o asociaciones empresariales, en donde muchas veces sus miembros llevan a cabo prácticas anticompetitivas del Artículo 2. Si bien por un lado estas asociaciones desempeñan papeles valiosos para la economía moderna, muchas veces funcionan como vehículos facilitadores para alcanzar fines ilícitos. Un ejemplo de lo anterior es cuando empresas intercambian información competitivamente sensible o discuten prácticas comerciales entre ellas. La propia Autoridad de Aplicación tiene un historial de casos en donde ha aplicado multas millonarias a empresas y a las asociaciones que las nucleaban (en muchos casos provinciales) por la comisión de conductas anticompetitivas.

Un tema relevante a tener en cuenta es el factor tiempo. En primer lugar, ya que para solicitar la exención total de la multa hay que denunciar primero. En la medida que se llegue segundo o tercero, solo se podrá aspirar a una reducción entre el 50% y el 20% de la multa. En segundo lugar, la solicitud de “clemencia” sólo puede hacerse antes de la imputación (artículo 41) realizada por la Autoridad de Aplicación en el marco de una investigación relativa a las conductas en cuestión.

Es por lo anterior que las empresas tienen que “mirar para adentro” y realizar auditorías internas para controlar si están o han estado inmersas en este tipo de conductas y, de ser así, pensar en solicitar “clemencia” lo antes posible… o mejor dicho, antes que los otros miembros del cartel.

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