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La formación emprendedora es clave para los jóvenes

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¿A qué nos referimos cuando hablamos de ser emprendedores? La actitud emprendedora excede a los negocios, porque se aplica a la vida cotidiana. Por esto, es sumamente beneficioso incluir este tipo de formación en las currículas de educación formal.

Cuando uno entra a un aula y le pregunta a los jóvenes “¿Qué significa para ustedes ser emprendedor?”, casi la totalidad lo relaciona directamente con ser empresario. Quizás, esto sea el común denominador en toda la sociedad.

Si a esos mismos jóvenes se les volviera a hacer la misma pregunta, luego de que haber pasado por un proceso de aprendizaje en el cual ellos son los verdaderos protagonistas, la respuesta sería distinta. ¿Cuál? Lo mejor para saber esto es analizar cuáles son los beneficios de que un chico que transita los últimos años del secundario (y por qué no también primario) reciba formación sobre emprendedorismo.

Mejora la autoestima. Los jóvenes comienzan a ver que existe un mundo de posibilidades más grande del que conocen. Mejor aún, entienden que depende de ellos poder realizar sus metas o no.

Despierta la iniciativa. Los jóvenes empiezan a tener la iniciativa en temas que a ellos les interesa, siendo los primeros en ofrecerse para realizar tareas o ser quienes proponen distintas actividades en el ambiente en el cual se mueven.

Motiva a la acción. No se quedan solo con haber tenido la idea de la iniciativa, sino que pasan a la acción para poner en práctica su idea y llegar al objetivo que se han planteado.

Estimula el trabajo en equipo. Entienden la importancia de no trabajar en soledad, sino que es más beneficioso identificar capacidades en las personas que los rodean y luego distribuir tareas entre ellos.

Genera predisposición a los desafíos. Los jóvenes se animan a cosas nuevas, sin temor al fracaso, ya que entienden a éste como una verdadera posibilidad de aprendizaje. Asumen riesgos, y los más importante, se hacen cargo de sus actividades.

Desarrolla la creatividad. La constante estimulación que ellos mismos genera los lleva a ser más creativos al momento de encontrar soluciones a los conflictos e inconvenientes que los rodean. Al mismo tiempo, están muy estimulados a la innovación, herramienta que va de la mano con la creatividad.

Seguramente hay más cualidades de los emprendedores que un joven va a adquiriendo a lo largo de su educación, pero quizás estas sean las que más salen a flote. El beneficio principal de la educación emprendedora es que no tiene barreras y está al alcance de todos, no hace diferencia de clases, ni de género, ni de edad. ¿De que depende? De la predisposición de las instituciones a generar espacios curriculares que realicen este tipo de actividades.

Emanuel Estrugo ChacurLa formación emprendedora es clave para los jóvenes
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